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Bienestar social
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El chupete y el hábito de chuparse el dedo

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El chupete y el hábito de chuparse el dedo

Ventajas e inconvenientes del chupete

Beneficios del chupete:

  • El estímulo de la succión en prematuros
  • Prevención del síndrome de muerte súbita del lactante.
  • El efecto tranquilizador. El chupete cumple la función de calmar o tranquilizar al bebé mediante la satisfacción de su reflejo de succión.

Inconvenientes:

  • Interferencia con la lactancia materna. El uso del chupete puede dificultar la adquisición de la técnica para la lactancia materna. El niño que satisface parte de sus necesidades de succión con métodos no nutritivos, estimula durante menos tiempo el pezón materno, y con esto, disminuye la producción de leche, y el niño está más hambriento e irritable, lo que obliga a los padres a introducir la lactancia artificial. Por este motivo, se recomienda no iniciar el uso del chupete antes de los 15 días de vida, o hasta que la lactancia materna esté bien establecida.
  • Maloclusiones dentarias. El uso del chupete después de los 3 años de edad puede ocasionar deformidades más permanentes que requieran de la intervención de un odontopediatra.
    • Los dientes centrales inferiores se desvían hacia dentro.
    • Los dientes centrales superiores se separan y desvían hacia afuera.
    • Se deforma y estrecha el techo de la boca (paladar duro).
    • Las arcadas dentarias, inferiores y superiores, se desajustan y pierden la alineación correcta con lo que el niño puede tener problemas para morder los alimentos correctamente.
  • El chupete puede favorecer que el niño trague más gas. Está demostrado que los bebés con cólico no mejoran con el uso del chupete.
  • Aparecen dificultades de lenguaje para articular correctamente aquellos sonidos en los que intervienen los órganos fonadores distorsionados por el uso excesivo del chupete. (dientes, paladar, labios etc. Usar el chupete más tiempo del recomendado (es decir, más de un año) puede causar que pronuncien mal ciertas letras o hablar con “seseo” (pronunciar exageradamente la s, c, y z).

Indicaciones generales sobre el uso del chupete

  • No es recomendable el uso del chupete en bebés menores de un mes, ya que el riesgo de aspiración de vómito es mayor en un niño pequeño con chupete que sin él.
  • Es conveniente limitar mucho el uso del chupete, en los lactantes y niños pequeños que presentan otitis crónica u otitis de repetición, ya que se puede aumentar el riesgo de infecciones adquiridas por vía respiratoria y que posteriormente pueden afectar al oído.
  • Los niños con cólico no deben utilizar el chupete, ya que podemos favorecer que traguen más gases aumentando los problemas intestinales.
  • Cuando el niño llora, no intente calmarlo endulzando el chupete con azúcar, miel u otros alimentos dulces ya que puede provocar la aparición de caries.
  • No use el chupete para apaciguar las ganas de comer del niño o para retrasar la toma hasta una hora determinada.
  • Nunca cuelgue el chupete del cuello del niño con hilos o cadenas largas. Puede usar fijadores o pinzas para sujetarlo a la ropa. Estos sistemas se suelen vender junto con el chupete y son más seguros.
  • Si su hijo muerde o mastica el chupete con los dientes, es mejor que no lo use. Un chupete deteriorado y mordisqueado puede constituir un peligro (atragantamientos y sofocaciones por aspiración de trocitos desprendidos).

Consejos para la retirada del chupete

  • Quitar el chupete al bebé requiere tiempo y paciencia.
  • No hay una respuesta general que valga para todos los niños, no obstante la sensatez puede ser una buena pauta a seguir.
  • Es conveniente aprovechar un momento de estabilidad familiar y en el que no haya mucha tensión emocional (separaciones, hospitalizaciones...).
  • Nunca recurra a castigos o medidas humillantes.
  • Procure que el niño participe activamente en la decisión de abandonar el chupete, eligiendo, por ejemplo, entre alguna de estas posibilidades:
    • Tirarlo directamente a la basura (en el contenedor de la calle).
    • Enviarlo por correo a la casa de: los abuelitos, los primos, los tíos.
    • Dejarlo una noche bajo la cama para que lo coja “el ratoncito Pérez”. Etc
  • A los niños más mayorcitos, el pediatra o el dentista les puede explicar de forma sencilla lo “fea” que se les quedará su boca, si siguen usando el chupete.
  • La reafirmación positiva funciona bien con los niños de más de un año. Así que elogia a tu hijo cuando se comporte como un niño mayor.
  • Puede ocurrir, que tras el abandono del chupete, su hijo vuelva a pedirlo de nuevo: Sea firme y no ceda en la decisión tomada.

 

De forma aproximada, se pueden tener en cuenta, los siguientes criterios de edad:

  • A partir del año y medio podemos comenzar a ir limitando progresivamente su uso.
  • A los dos años conviene tener restringido el recurso del chupete a situaciones muy concretas, (por ejemplo cuando se vaya a la cama).
  • A los 3 años es conveniente que se haya realizado la retirada definitiva del chupete, si no se ha retirado previamente. 

El hábito de chuparse el dedo

Chuparse el dedo es muy común en los bebés, incluso desde que están en el vientre materno. En los recién nacidos la succión en una reacción instintiva y cuando el seno o el biberón no están cerca, es natural que el bebé se calme succionado algo, el dedo, una mantita, un chupete, sus manos. Es un hábito que satisface la necesidad innata de succión y es muy frecuente que esta conducta esté asociada a otro movimiento con la otra mano, por ejemplo, tocarse la oreja, el pelo, etc.

Chuparse el dedo de forma prolongada y persistente puede provocar deformaciones en las encías, dientes y paladar. Toda la dentadura del niño se ve afectada e incluso la musculatura facial y bucal, puede crear problemas a la salud a los niños e infecciones en la boca, estómago e intestino, y una deformación, callosidades en los dedos succionados.

El movimiento del chupeteo del dedo va empujando el paladar hacia arriba y éste va deformando el arco del paladar (paladar ojival). La succión continuada y el movimiento del dedo produce a su vez el desplazamiento de los incisivos hacia delante afectando al cierre bucal, mordida abierta, que deja una abertura entre las dos arcadas dentales por donde tiende a salir la lengua.

Es frecuente que el paladar ojival favorezca las alteraciones en el lenguaje, concretamente dislalias, que es la dificultad de pronunciar los sonidos de la /t/, /d/ y /l/. En caso de no corregirse espontáneamente sería conveniente acudir a un logopeda. También se visitará al odontólogo, y será necesario un trabajo ortodóncico, procedimientos desagradables y caros para corregir estos problemas, si el hábito no se elimina a tiempo.

Es preferible que un bebé utilice el chupete como hábito, que el dedo, ya que al llegar a cierta edad su uso puede ser controlado por usted y puede retirárselo. Los niños que usan chupete no pasan a chuparse el dedo, en cambio el dedo lo tiene ahí y no se le puede quitar con nada.

El chupete es bueno retirarlo lo más pronto posible para evitar deformidades en las estructuras óseas de la cara, siendo su tiempo máximo a los dos años. En caso contrario puede repercutir de manera, que tendrán que recurrir al dentista para corregirle la malformación que este haya producido en la cavidad bucal. Esto se va a observar a una edad más avanzada aproximadamente entre los cuatro y los seis años.

Por lo general, la mayoría de los niños dejan este hábito sin ayuda entre los 2 y los 4 años, por lo que no debe preocuparse a menos que la succión sea muy intensa y se prolongue por muchas horas en el día, se prolongue toda la noche y no sólo mientras concilia el sueño ó haya provocado cambios en la posición de los dientes, la boca o los labios.

Teorías de porqué se chupan los niños el dedo:

  • Conducta consoladora que le proporciona seguridad.
  • Se debe al aburrimiento.
  • Le puede inducir al sueño.
  • Relacionado con un comportamiento regresivo.

Ayudar al niño a dejar de chuparse el dedo

  • Elogie a su hijo cuando note que no está chupando el dedo en situaciones que antes lo hacía. Le servirá para aumentarle la confianza en sí mismo.
  • Hallar otras maneras de ayudarle al niño a encontrar alivio y a sentirse seguro como darle algo que hacer con las manos, puede ofrecerle un peluche para que lo abrace al acostarse.
  • Identificar los momentos en que se chupa el dedo con más frecuencia, por ejemplo cuando está cansado . Y sugerirle comportamientos alternativos como girar el dedo o agarrarlo con la otra mano.
  • No haga comentarios negativos o de burla delante del niño referidos a este problema. Todo lo que se haga se debe enfocar de forma positiva.
  • Cuando ya tiene 4 años o más puede comprender una explicación clara y sencilla: Mostrarle al niño los efectos de este hábito en su cuerpo, muéstrele el espacio entre sus dientes con un espejo. Si está de acuerdo con dejar de chuparse el dedo, el próximo paso es planificar cuidadosamente su abandono con actividades para mantener las manos ocupadas por ejemplo dibujar, juegos, puzles otras manualidades.
  • Estimular al niño para que trate de acordarse, por ejemplo poniéndose una tirita. El niño deberá ponerse estos recordatorios por sí sólo. Trate de que su hijo considere este método como una buena idea, en vez de un castigo.
  • No es buen momento empezar el cambio de conducta cuando nuestro hijo atraviesa algún momento delicado como puede ser el inicio escolar, el nacimiento de un hermano, etc. Es importante tenerlo en cuenta para empezar con suficiente tiempo de antelación o posponerlo prudentemente sin mencionar que usted está preocupada.
  • Algunos especialistas sugieren a los padres combatir primero el hábito de chuparse el dedo durante la noche, ya que, por el número de horas, puede resultar más dañino que hacerlo de día, para esto sugieren por tratarse de un proceso involuntario, puede requerir de algo que impida al niño chuparse el dedo, por ejemplo un guante, ponerle para dormir una camiseta de mangas muy largas, con los puños cosidos.
  • Solicitar al pediatra o dentista del niño que le expliquen las razones para dejar de chuparse el dedo.
  • Los padres deben darles razones para que deje de chuparse el dedo, sabiendo que siempre va a contar con su apoyo y ayuda.
  • Si se prolonga el hábito se debe acudir a un psicólogo, pueden surgir problemas de maloclusión dental. Para eliminar este hábito, los padres deben tener en cuenta que el niño debe cooperar voluntariamente.
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